El aprendizaje a distancia supone un
contexto para trabajar desde una perspectiva constructivista, donde los
estudiantes están expectantes en su función de participantes automotivados,
autodirigidos, interactivos, colaborativos, etc., en su separación física del
docente (Navarro, 2010). En ese sentido,
es necesario que el estudiante domine ciertas técnicas de trabajo intelectual,
sobre todo las referidas al estudio independiente y a la realización de
acciones apoyadas en el trabajo colaborativo.
El estudiante deberá
dominar una serie de destrezas: conocer cuándo hay una necesidad de
información, identificar esta necesidad, saber trabajar con diferentes fuentes
y sistemas simbólicos, dominar la sobrecarga de información, evaluarla y
discriminar su calidad, organizarla, tener habilidad para la exposición de pensamientos,
ser eficaz en el uso de la información para dirigir el problema, y saber
comunicar la información encontrada a otros.
Generalmente lo que
induce a un estudiante a tomar este modelo de aprendizaje son las razones que
recaen en la flexibilidad en los factores de tiempo, la comodidad y los costos
que son comunes en este modelo de educación .En la mayoría de los casos tenemos
múltiples tareas, pluralidad de empleos, compromisos y actividades familiares y
sociales, por lo que el estudiante a distancia utiliza esta modalidad para
poder potenciar el tiempo de que dispone.
De igual manera la
comodidad que se experimenta en el
sentido de estar en un lugar conocido y familiar, donde el estudiante se siente
a gusto y puede realizar labores de estudio, al mismo tiempo que atender a su
familia, donde tienen a disposición herramientas como escáner, impresora,
textos y acceso a Internet, sin presiones para su uso como en la universidad o
un café internet.
Navarro, R. E. (2010). Entornos virtuales de aprendizaje. La
contribución de lo “virtual” en la educación. Revista Mexicana de Investigación
Educativa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario